El Naranjo Amargo (Citrus aurantium) obtiene su
nombre científico de la composición de 2 palabras: “citrus” que significa
cítrico y “aurantium” que significa dorado. Es un árbol cítrico de la familia
de las Rutáceas cuyo origen se remonta al sur de Asia y que fue difundido en
España por los árabes, aproximadamente sobre el siglo XV, mucho antes de la
llegada de la naranja dulce. Cuenta con muchas variedades: en España es común
en la zona sur (Naranjo de Sevilla, seguramente el árbol más querido en esta
ciudad) así como en la región mediterránea, pero también se da en otros sitios
como el sudeste de Vietnam, en Japón o en Italia. Suele florecer en Primavera
dándonos la aromática Flor de Azahar y posteriormente, sobre otoño/invierno nos
provee de sus frutos, las naranjas, de pulpa ácida y amarga.
De la naranja amarga podríamos
decir que se aprovecha casi todo: su corteza se emplea en la elaboración
de licores como el Triple sec o el Curaçao, así como de Aceite esencial; sus frutos
se emplean para la realización de mermeladas y con usos medicinales; sus hojas
para elaborar infusiones, y de la destilación de sus flores se obtiene Agua
de azahar.
Cuenta con diversas utilidades,
sobretodo en función de la variedad: por ejemplo, la que se da en Italia
(Bergamota) produce el aceite de Bergamota, componente utilizado en muchas
marcas de perfume y también en algunas variedades de té; mientras que la
variedad cultivada en el sur de España (naranjo de Sevilla) es muy
apreciada e ideal para hacer mermelada. En Francia es común el cultivo de la
variedad “Bouquet de Fleurs” empleado para la fabricación de perfumes. Lo que
está claro es que cualquier variedad de naranjo amargo es ideal para decorar
las calles, plazas y jardines de cualquier ciudad o de nuestra propia casa. ♥ Ariadna ♥
Cuenta la leyenda,
que el naranjo amargo traía una tradición de China:
“Aseguraba
la felicidad a sus dueños”
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